El perfume deja de ser mujer y hombre: henry rose y la revolución unisex

El sector de la perfumería, durante décadas, se aferró a una dicotomía artificial: mujeres con fragancias ligeras y florales, hombres con aromas más intensos y orientales. Esa estructura se ha roto. Y la marca Henry Rose, fundada por Michelle Pfeiffer, lidera ese cambio.

Un jardín sin fronteras

Un jardín sin fronteras

La historia de Henry Rose es, en sí misma, una declaración de intenciones. Nació en 2019 con la firme convicción de que la esencia de una fragancia no reside en su género, sino en la experiencia sensorial que evoca. Pfeiffer, lejos de las fórmulas convencionales, apostó por la limpieza y la ausencia de ingredientes sintéticos, creando una colección de perfumes que se disfrutan, sin distinción, por hombres y mujeres.

Su última creación, Ripe Eau de Parfum, es un ejemplo palpable de esta filosofía. Un aroma que se abre con la explosión refrescante del lichi y la sandía, evolucionando hacia notas florales sutiles y un fondo cálido de madera y musgo. No es un perfume ‘femenino’ en el sentido tradicional; es una invitación a la frescura y la sofisticación, un escape a un jardín en plena floración.

Lo sorprendente es la aceptación que ha generado. Incluso mi propio compañero, un conocedor de colones especiados y ambarinas, quedó cautivado. Un dato revelador: Ripe, junto con French Exit y Jake’s House, ambos también de Henry Rose y con un precio de 120 dólares el frasco, se posiciona como una alternativa de alta calidad y duradera a las marcas de lujo tradicionales.

Henry Rose no solo ofrece un producto; ofrece una perspectiva. Una invitación a repensar las convenciones y a celebrar la individualidad en la forma más sutil y elegante: a través del aroma. Y, francamente, en un mercado saturado de fórmulas preestablecidas, su audacia es refrescante y, a mi juicio, vanguardista.