Una boda surrealista en medellín: lockets, pets y un toque artístico
Elizabeth y Holden Blanco desafiaron las convenciones al planificar su boda en Medellín, Colombia, transformando la celebración en una experiencia teatral, inspirada en el arte de Fernando Botero y los artesanos locales. Un evento que, lejos de ser una simple formalidad, se convirtió en una declaración de intenciones por parte de una pareja que ama la creatividad y la personalización.

Un wedding anti-tradicional: más que una celebración, un proyecto artístico
La pareja, ya legalmente casada tras una ceremonia sorpresa en Philadelphia en 2023, buscaba un evento que realmente uniera sus familias americanas y colombianas. “Pensamos que quitarle presión al ‘día’ era clave,” explica Elizabeth. “Queríamos abordar la boda como un proyecto, crear, aportar nuestro arte a la celebración”. Y así lo hicieron, con una meticulosa atención al detalle y un enfoque único.
El vestuario, liderado por un vestido de Odylyne the Ceremony que Elizabeth encontró en un trunk show en Filadelfia, se convirtió en el eje central de la estética. “Era casi como un disfraz,” recuerda, “voluminoso, dramático, y eso encajaba perfectamente con la temática.” La elección de locket tras locket, en una búsqueda que culminó en la acumulación de casi mil piezas, se tradujo en un bolso artesanal que contenía retratos de mascotas, tanto fallecidas como vivas, una sorpresa para los invitados.
Holden, por su parte, optó por un bolo tie personalizado con fotografías antiguas, un detalle sutil pero cargado de significado. “No quiero entrar en tecnicismos,” comenta, “pero lo he convertido en un clip, una forma más discreta de llevar sus recuerdos.”
La planificación, llevada a cabo con la ayuda del organizador Laro Japerdiz, permitió a Elizabeth concentrarse en los detalles creativos y las labores de DIY. “Necesitaba un equipo que me liberara para las cosas que realmente importaban,” afirma. “Y, sinceramente, me gustaría haber hecho aún más.”
La boda culminó con un cambio de vestuario para la fiesta posterior, donde Elizabeth eligió un mini vestido de Aknvas,