Shrekking: el tiktok que revalora el amor y desata el debate

El romance ya no es una búsqueda de un príncipe azul. Una nueva ola, bautizada como ‘Shrekking’, está sacudiendo TikTok y cuestionando la idea tradicional de la pareja. ¿Es acaso una revolución emocional o una mera moda pasajera?

La lógica del ogro: ¿abandonar la atracción física?

La tendencia, surgida de forma orgánica en la plataforma, propone dejar atrás la obsesión por la belleza física y centrarse en cualidades como la protección, la disponibilidad emocional y la capacidad de construir una relación sólida – atributos que, curiosamente, se asocian con el personaje de Shrek.

Parece un giro radical, especialmente en un contexto dominado por las apps de citas y las “situationships” de rápido consumo. La Gen Z, aparentemente, busca un refugio en la seguridad emocional, un valor que se ha convertido en un atractivo irresistible.

Un eco de charlotte york y la ironía del amor inesperado

Un eco de charlotte york y la ironía del amor inesperado

La idea no es tan nueva como parece. En la serie Sex and the City, Charlotte York, interpretada por Kristin Davis, se enamora de Harry Goldenblatt, un abogado divorciado que, para ser sinceros, no es precisamente el hombre ideal en apariencia. Pero la bondad y la devoción de Harry eclipsan cualquier prejuicio, y finalmente, Charlotte decide casarse con él – una decisión que, paradójicamente, no se basa en la atracción inicial.

La comparación es notable: Charlotte no elige a Harry como una opción de respaldo, sino que se entrega a un amor genuino, a pesar de sus imperfecciones. ¿Es este el camino? ¿Buscamos simplemente a alguien que nos complete, independientemente de su atractivo físico?

El riesgo de la racionalización y la belleza como moneda

El riesgo de la racionalización y la belleza como moneda

Sin embargo, la tendencia tiene sus detractores. Algunos la ven como una señal de madurez emocional, mientras que otros temen que las relaciones se conviertan en meras ecuaciones. Existe el peligro de caer en una lógica fría, internalizando la idea de que un compañero menos atractivo garantiza un trato mejor. Además, se refuerza una jerarquía de belleza, reduciendo la atracción física a un simple “currency” dentro de una relación.

Quizás la respuesta reside en buscar a alguien que nos inspire, que nos nutra a nivel intelectual y emocional, que sea, en definitiva, un complemento que nos haga sentir completos. Y, quizás, el verdadero criterio de madurez no sea la capacidad de elegir a un “ogro”, sino la confianza para valorar nuestra propia autoestima y exigir lo que merecemos.