Ex-empleada de Google relata su experiencia y el declive de la 'utopía tecnológica'

En noviembre de 2018, más de 20.000 empleados de Google se fueron a pararse, protestando por la supuesta mala gestión de las denuncias de acoso sexual. Claire Stapleton, entonces jefa de marketing en Google, fue una de ellas, ayudando a organizar lo que se conoció como la Marcha de Google por un Cambio Real.

Dificultad para implementar cambios culturales

Sin embargo, los cambios culturales que Stapleton y sus compañeros buscaban eran difíciles de implementar en toda la empresa. Ahora, Stapleton cuenta su historia completa en su libro “Don’t Be Evil: Bad Bosses, Fake Promises, and My Escape from Big Tech”. Vogue entrevistó a la autora sobre intentar reformar Google desde dentro y otras obras de no ficción tecnológica que la inspiraron.

El inicio de la desilusión

El inicio de la desilusión

Stapleton describe a Google cuando comenzó a trabajar allí en 2007 como un “evento cultural completo”. La autora señala que, tras el movimiento de protesta, al revisar su tiempo en Google (12 años), notó “muchos momentos de disonancia cognitiva”. Desde el principio, la empresa implementó un programa de comunicación llamado “Radical Accountability”, promovido por un gurú de Silicon Valley que Sheryl Sandberg admiraba. Este programa enseñaba a los jóvenes empleados a asumir toda la responsabilidad por sus acciones, sin excusarse por las circunstancias.

La visión de Larry Page y la realidad

La visión de Larry Page y la realidad

Hacia el final de su primer período en Google, Larry Page se convirtió en CEO y presentó una visión de Google donde la tecnología resolvería los problemas de la vida, permitiendo a los humanos centrarse en “aprender, vivir y amar”. Stapleton se sintió inicialmente atraída por esta idea, pero con el tiempo, se dio cuenta de que Google era principalmente un gigante de la publicidad en línea, y que la realidad no se ajustaba a la retórica utópica. Al trabajar en el departamento de Creative Lab en Nueva York, Stapleton observó que Google utilizaba un lenguaje moralista y grandilocuente para vender sus productos, a pesar de que la experiencia real era muy diferente. Esta discrepancia entre la imagen pública y la realidad contribuyó a que Stapleton se involucrara en la organización de la marcha de protesta.

El impacto de la marcha

Al reflexionar sobre el trabajo de organización relacionado con la marcha, Stapleton reconoció que fue un catalizador para su despertar.