El político de nueva york levanta pesas y desafía al 'manosphere'

Chi Ossé, concejal del Ayuntamiento de Nueva York, no es conocido por sus discursos sobre políticas urbanas. Lo que sí es conocido es su obsesión por los tres pilares fundamentales de su entrenamiento: sentadilla, press de banca y peso muerto. Y, sorprendentemente, por su implacable desafío a las expectativas tradicionales.

Más allá de la astrología: músculo y resistencia

El político, aparentemente un Piscis según su propia descripción, se encontró este fin de semana compitiendo en su primera competición de powerlifting. Un giro inesperado para un hombre que, solo un año y medio atrás, descubrió el atractivo de levantar pesas en su CrossFit local. “Sentí una satisfacción muy grande al levantar esos pesos y volver a depositarlos,” confiesa Ossé. “Es algo primario, casi instintivo, pero al mismo tiempo me ofrece una sensación de calma y concentración.”

La transformación fue rápida. Bajo la tutela de Anthony Aristy, Ossé ganó masa muscular con una velocidad sorprendente, comparando la experiencia con una videojuego, donde cada repetición es un nivel superado, cada peso añadido una victoria. “Estaba ganando fuerza, aprendiendo nuevas técnicas y superando límites,” explica. La imagen de un político, curtido en la arena de la Política, transformándose en un levantador de pesas, resulta, en sí misma, una anécdota sorprendente.

Entre la política y el

Entre la política y el 'lifting'

Pero la vida de Ossé no se reduce a los palos y las mancuernas. La semana anterior a la competición fue un auténtico torbellino: un evento relacionado con el Cena Anual de los Corresponsales de la Casa Blanca en Washington D.C., una grabación con el Alcalde Zohran Mamdani en Gracie Mansion y, finalmente, un arresto por participar en una protesta contra la ejecución de un vecino. “Es curioso, ¿verdad? Estaba pensando en mi ingesta de proteínas, intentando mantener la constancia con mi creatina, cuando, además, estaba resolviendo problemas políticos de rutina,” comenta Ossé, con una sonrisa irónica. Su consumo diario de proteína se sitúa entre 200 y 250 gramos, una dosis que Aristy le enseñó a seguir.

Un acto de resistencia

Un acto de resistencia

La competición fue un punto de inflexión. Ossé logró batir dos récords personales y, más allá de los resultados, disfrutó del ambiente. “Veo el ejercicio como una parte esencial del autocuidado,” afirma. “Es una relación simbiótica: necesito entrenar para poder hacer mi trabajo y afrontar el día a día. No se trata solo de construir músculo, sino de encontrar un equilibrio.” Lo que nadie cuenta es que, para Ossé, el powerlifting es mucho más que un deporte; es una declaración Política. “Para mí, es un acto de resistencia,” declara con determinación. “El ‘manosphere’ y el patriarcado a menudo asocian la fuerza física con la masculinidad tradicional, y si no eres blanco, heterosexual y conservador, se supone que eres débil. Levantar peso y ganar fuerza es mi forma de desafiar esa narrativa.”

Una comunidad inesperada

Ossé describe el espacio de la competición como “un lugar increíblemente acogedor.” A pesar de la presencia de “bro-dudes” imponentes, encontró otros participantes que no encajaban en el estereotipo del powerlifter. “Hay gente que se distingue por su compromiso y su espíritu deportivo,” concluye. Y, en un mundo donde la imagen y la apariencia suelen ser prioridades, Chi Ossé ha encontrado un refugio en la fuerza, la resistencia y, sobre todo, en su propia capacidad de desafiar las convenciones.