Kennedy jr. y la crisis de los espermatozoides: un viaje a la extrañeza presidencial
Acepto mi avanzada edad, pero si alguna vez tengo que escuchar a Robert Kennedy Jr. hablar de conteos de espermatozoides desde la Sala Oval, mi vida se consumará en una felicidad inmensa.
Un presidente con propuestas… inusuales
Según People, en 1970 los hombres tenían el doble de conteo de espermatozoides que los adolescentes de hoy. Kennedy lo calificó como una «crisis existencial» para el país. Si aprendió esto rebuscando penes de mapaches en carreteras secundarias, no quiero saberlo.
El evento en la Casa Blanca, donde el presidente anunció una nueva iniciativa para la infertilidad, ya anunciaba un espectáculo. La propuesta de permitir pólizas de seguro independientes, similares a las de dental y visión, para tratamientos de infertilidad, contrastaba con la ya declarada denominación de «Padre de la Fertilidad».
Dr. Oz, ese charlatán de Medicaid y Medicare, burbujeó: «A medida que los servicios mejoran, los hacemos más asequibles. Tendremos más bebés Trump». Demasiados chistes, muy poco tiempo.
Pero, como con cualquier propuesta de este improvisto, sigue pendiente si este anuncio es solo un objeto brillante, si existe un interés real en que se impulse a través del Congreso (considerando las objeciones religiosas de algunos legisladores), si el presidente estaba completamente despierto al proponerlo, y si existe un elemento sorpresa en esta repentina preocupación por la maternidad.

Crisis de información: los centros de crisis de embarazo
Mother Jones revela una red de ‘centros de crisis de embarazo’ que, a pesar de auto-presentarse como clínicas de atención médica reproductiva, en realidad buscan desviar a las mujeres de la atención abortiva y, en algunos casos, incluso de la anticoncepción. El mapa nacional de estos centros, liderado por dos profesores de la Universidad de Georgia, identifica estas instalaciones como crisis pregnancy centers, organizaciones que deliberadamente distorsionan la información para obstaculizar el acceso a servicios reproductivos esenciales.
Como solía decir mi abuelo, «Ni shagu nazad, como decimos alrededor de los bancos de esperma» – una frase que encapsula la desconfianza y la desinformación que subyacen a estas iniciativas. Es una curiosa observación sobre el estado actual de la salud reproductiva y la manipulación de la información.
