Trump y su familia: un pacto de silencio fiscal con el doj

La Justicia, o lo que queda de ella, ha sellado un acuerdo que podría eclipsar cualquier escándalo anterior en la carrera política de Donald Trump. Un documento, filtrado por el Departamento de Justicia, establece una barrera legal permanente para investigar posibles evasiones fiscales del magnate y de su descendencia.

Una orden ejecutiva que perfora la responsabilidad

Una orden ejecutiva que perfora la responsabilidad

El acto, firmado por el ahora extesorero Todd Blanche, prohíbe de manera irrevocable cualquier intento de investigar, perseguir o determinar responsabilidades fiscales relacionadas con Trump, sus familiares y cualquier entidad vinculada. Es una concesión sin precedentes, un ‘carta blanca’ que parece diseñada para proteger a una familia con una larga historia de prácticas cuestionables. El detalle, inquietante, es que Blanche se encontraba ante un comité del Senado en el momento en que se “otorgaba” este permiso.

La situación es alarmante. Se habla de una familia de ‘grifters’, liderada por un individuo con un historial de fraude. La reciente inmunidad otorgada por la Corte Suprema, durante su mandato presidencial, se suma a esta maraña legal. Ahora, el Departamento de Justicia, bajo esta autorización, tiene el poder de ignorar cualquier deuda tributaria pendiente, un escenario que, según expertos, era previsible.

El documento no ofrece una vía de salida inmediata. La realidad es que, si Trump y sus allegados han intentado evitar el pago de impuestos durante años, este acuerdo les proporciona una capa de inamovilidad. No hay ninguna posibilidad de que se puedan reclamar las obligaciones fiscales acumuladas, dejando a la administración en una posición vulnerable.

La respuesta de la opinión pública, se vislumbra, será de creciente indignación. La percepción de un sistema judicial manipulado, que permite que figuras políticas se salten las normas, erosiona la confianza en las instituciones. Y lo que nadie cuenta, es que este acuerdo no solo protege a Trump, sino que sienta un precedente peligroso para el futuro de la fiscalidad en Estados Unidos.